EDUCACIÓN EN DERECHOS HUMANOS: UNA APUESTA POR LA PAZ

Por: Clemencia Zapata Lesmes

Yolanda Pereira Lentino

Al hablar sobre derechos humanos, y la garantía y defensa de estos, lo primero que se nos viene a la mente es que dependen de instituciones como la ONU, Amnistía Internacional, o, en el mejor de los casos, del Estado. No se está muy equivocado, como quiera que las naciones se han comprometido con la defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales como patrimonio innato de todas las personas, responsabilizándose de su promoción y protección  (Naciones unidas [NU], 1948; Conferencia Mundial UN, 1993).  Aunque esto es cierto, no hay que olvidar que estos derechos son inherentes a las personas y que no se necesita del reconocimiento social ni del gobierno para su existencia  (NIKKEN, 1994).

El estado asume esta responsabilidad en búsqueda de un bien común: la paz, la cual “tiene por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”  (NU, 1948), lo anterior le aporta un tinte mas político a la cuestión de los derechos humanos. No hay que negar que la “paz social y la estabilidad (democrática) son el único ambiente en el que los derechos humanos pueden desarrollarse en forma genuina y sostenible”  (Méndez, 2004). Según esto, se puede decir que la estabilidad política garantiza los derechos del hombre y, por ende, la paz, sin embargo, podemos ver, en situaciones como las de Irak, Francia y sus protestas, y Libia y Colombia con su guerra interna y corrupción (por citar unos ejemplos), que esa realidad está lejos.

Ante este tipo de situaciones, la voz del pueblo no es tomada en cuenta y unos pocos que se consideran “actos” toman el control (caso de golpes de Estados) ignorando la participación del pueblo, tanto directa como a través de representantes, invalidando así la democracia y con ella los derechos humanos, porque la relación entre democracia y derechos humanos es intrínseca, no es complementaría sino que hacen parte la una de la otra en sus elementos  (Neto, 2004 ).

Así, sin democracia no hay derechos humanos y sin estos, a su vez, no puede existir paz. No está demás señalar que, cuando la paz y, por ende, los derechos humanos están en peligro, en cualquier parte del mundo la ONU, en cumplimiento de su misión, realiza lo que denomina: imposición de la paz (NU, 1945), que incluye, en su plan de acción, desde sanciones para los países infractores hasta la autorización del uso de medidas militares, bajo la premisa de que para defender la paz hay situaciones en las cuales se debe recurrir a las armas. Ejemplos de esa autorización para el uso de intervención armada son:

  • para restablecer la soberanía de Kuwait después de la invasión de Iraq (1990)
  • para establecer un entorno seguro para las operaciones de socorro humanitario en Somalia (1992)
  • para contribuir a la protección de los civiles en Rwanda (1994)
  • para restablecer el gobierno elegido democráticamente en Haití (1994)
  • para proteger operaciones humanitarias en Albania
  • para restaurar la paz y la seguridad en Timor Oriental
  • Irak para detener a Saddam Hussein
  • Libia para proteger a la población civil. (2011)

Si analizamos el caso de Colombia nos encontramos frente a una realidad comparable con los sitos mencionados. Según el informe de Amnistía Internación sobre la situación de los derechos humanos  (Amnistia Internacional, 2010), en nuestro pais:

El conflicto armado interno siguió teniendo consecuencias devastadoras para la población civil, afectando con especial intensidad a las comunidades indígenas. Todas las partes implicadas en el conflicto –fuerzas de seguridad, paramilitares y grupos guerrilleros– fueron responsables de graves abusos contra los derechos humanos y violaciones del derecho internacional humanitario. El número de ejecuciones extrajudiciales de civiles a manos de las fuerzas de seguridad disminuyó y el número de desplazamientos forzados aumentó a un ritmo más lento que en años anteriores, pero se intensificaron otros abusos contra los derechos humanos. Se produjo un aumento de los homicidios de miembros de grupos sociales marginados y pueblos indígenas y de las amenazas contra defensores y defensoras de los derechos humanos y otros activistas. Se amenazó y hostigó a testigos de homicidios y a víctimas de violaciones de derechos humanos y a sus familiares. (…) En septiembre, el gobierno anunció que desmantelaría el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, el servicio de inteligencia civil) después de que aparecieran pruebas de que este organismo había interceptado de manera ilegal las comunicaciones de defensores de derechos humanos, periodistas, políticos de la oposición y jueces al menos durante siete años, y había cooperado con grupos paramilitares. (…) Siguieron registrándose avances en la investigación de la Corte Suprema de Justicia sobre el escándalo de la “parapolítica”. Unos 80 miembros del Congreso –pertenecientes en su mayoría a partidos de la coalición gobernante– se encontraban sometidos a investigación por sus presuntos vínculos con grupos paramilitares. (…) Aumentaron las tensiones con varios países de la región, especialmente Venezuela, por la decisión del gobierno de permitir a las fuerzas armadas estadounidenses la utilización de siete bases militares en Colombia

 Y claro, sin mencionar en fenómeno del desplazamiento del cual Amnistía Internacional presenta un informe completo (2009).  Todo apunta a que, si no se toman medidas, la situacion sólo puede empeorar, poniendo a Colombia en un estado de emergencia para que no caiga en situaciones como las que se han observado en los mas sanginarios regímenes adsolutistas, sin olvidar las masacres (casos juzgados, en proceso o impunes) en las que se han visto comprometidos la guerrilla, los paramilitares y la milicia colombiana.

En busca de la prevención de estos casos, la ONU resalta un elemento para la transformación de realidades inadecuadas en la obtención de paz y el apoyo a las acciones que se realicen para conseguirlo (PLANEH, 2007): La educación, siendo esta la actividad institucionalizada que más personas involucra en el mundo  (Tomaševski, 2002) y es la escuela su lugar de materialización más organizado.

La escuela es uno de los sitios donde confluyen todos los elementos ya mencionados (derechos humanos, democracia, paz) como parte activa de los procesos que se allí se vivencian en pos de la formación de seres sociales aptos, construidos académicamente con base en el respeto a las diferencias y la validación de los derechos  (Posada, 1993). Así es como, en la escuela, la educación forma a seres humanos libres y autónomos que, inmersos en una realidad social, aportan al desarrollo de esta con el firme propósito de buscar la igualdad y la paz  (Claude, 2005).

Para cumplir este propósito, la escuela ha creado estrategias que le permitan efectivizar su labor. Una de ellas es la creación de espacios de convivencia y paz, centrada en el hecho de que la escuela es un gran espacio para este fin, y a través de estos, se logra el respeto por las diferencias y la integración con los otros. Algunos autores defienden que para conseguir esto es necesario apropiarse de la visión positiva de conflicto como:

fuerza motivadora de cambio personal y social; (…) interacción entre dos adversarios que compiten por sus intereses, pero que a la vez han de cooperar para llegar a acuerdos; (…) el motor y la expresión de las relaciones humanas; (…) Signo de diversidad; cada persona tiene sus propias opiniones, vivencias, emociones, que no siempre se corresponden con las de los demás, ésta es la forma de enfrentarse a los conflictos, es la forma que va a determinar su transformación. Desde esta perspectiva, el conflicto se nos presenta como una ocasión de aprendizaje en la construcción de nuestras relaciones y un motor de cambio, por tanto, debemos entenderlo no sólo como natural sino como positivo en toda sociedad democrática. Es por esto que en educación aboguemos por educar desde el conflicto como recurso de aprendizaje  (Grande, 2010).

En Colombia, el Ministerio de Educación presenta las políticas educativas en cuanto a sana convivencia  (Ministerio de Educacion, 2008), donde expone la obligatoriedad de fomentarla en los centros educativos, dentro de un marco legal, sustentándola con los antecedentes propios, más lineamentos y principios a seguir para su cumplimiento; queda en el aire que la sana convivencia no se impone entre los seres humanos, sino que debe ser producto de ejercicios y experiencias de conciliación.

Las instituciones universitarias como escuelas de educación superior no están exentas de esta labor. La función de la universidad es la de formar profesionales íntegros capaces de transformar realidades sobre la bases una solidez ética y concientes de su papel como gestores en y de la sociedad. Para cumplir este propósito, es necesario que en ella se abran espacios donde se fomente la formación en derechos humanos, espacios que se logran a través de las prácticas y de las experiencias de convivencia.

Las universidades, en pos de este propósito, han creado espacios adecuados donde los individuos no sólo desarrollan sus habilidades intelectuales sino que también adquieren competencias en comportamiento social, liderazgo, cultura, trabajo social entre otras. Un ejemplo son los mecanismos utilizados en Corporación Universitaria Rafael Núñez, donde, con el fin de lograr este objetivo, se ofrece, dentro de las aéreas académicas obligatorias, cátedras en convivencia ciudadana y derechos humanos, trabajo en comunidades, talleres en cultura y deporte, más la realización de proyectos con fines sociales. Todo esto desde las materias obligatorias. Además, bien pondera y favorece la formación de voluntariados sociales. Allí, como trabajo voluntario, está la participación de los estudiantes en el programa de responsabilidad social universitaria, en eventos y charlas sobre temas sociales y humanos. Un caso específico son las actividades realizadas por el programa de bacteriología dentro del trabajo de proyeccion social, donde se trabajaron charlas en barrios de la ciudad acerca de prevencion y cuidados de la salud; como también, las capacitaciones para los estudiantes que iban a intervenir en las zonas (Navarro, 2010).

Para concluir, es necesario puntualizar que la educación en derechos humanos es compromiso obligatorio de las instituciones educativas como entes encargadas de la formación de los seres humanos como individuos sociales, profesionales, que deben ser prolíficos en acciones honestas para la preservación de la democracia y por extensión de la paz, ofreciendo, para este fin, espacios de convivencia donde estos derechos puedan ser estudiados, debatidos y experimentados. Los claustros universitarios no están exentos de esta responsabilidad, sino que son agentes coadyuvantes del ejercicio de la paz, de los derechos humanos y de la democracia, que aportan desde sus procesos formativos.

BIBLIOGRAFÍA:

Amnistia Internacional. (2010). Informe 2010 Amnistia Internacion, Elestado e los derechos humanos en el mundo. Madrid, España: EDAI.

Amnistia Internacional. (2009). Todo Queda Atrás, Desplazamiento Interno En colombia. Madrid, España: EDAI.

Caballero, G. M. J. (2010). Convivencia escolar. Un estudio sobre buenas prácticas. Revista Paz Y Comflicto , 154-169.

Claude, R. P. (2005). Derecho A La Educación Y Educación Para Los Derechos Humanos. SUR – REVISTA INTERNACIONAL DE DERECHOS HUMANOS , 39-66.

Conferencia Mundial de NU. (25 de junio 1993). Declaracion de accion y Programa de Viena.

Corporación Universitaria Rafael Nuñez. (2003). P.E.I. Cartagena.

Méndez, E. G. (2004). Origen, Sentido y Futuro de los Derechos Humanos:REFLEXIONES PARA UNA NUEVA AGENDA. SUR – REVISTA INTERNACIONAL DE DERECHOS HUMANOS , 7-19.

Ministerio de Educacion Nacional. (2008). Política educativa para la formación escolar en la convivencia.

Naciones  Unidas. (1948). Declaracion Universal de los derechos Humanos.

Naciones Unidas. (1945). Carta de las Naciones Unidas.

Navarro, R. G. (2010). curn.edu.co. Recuperado el 20 de Febrero de 2011, de curn.edu.co: http://curn.edu.co/documents_/proyeccion_social/bacteriologia/AS%C3%8D%20NOS%20PROYECTAMOS%202010%20-%20Programa%20de%20Bacteriologia.pdf

Neto, H. M. (2004). Democracia Y Derechos Humanos: Una Relación Intrínseca Y Abierta Para La Solución Local. Revista Seqüência , 147-171.

Nikken, P. (1994). El concepto de derechos humanos. San José de Costa: Instituto Interamericano de Derechos Humanos.

PLANEH. (2007). Plan Nacional de Educacion, Respeto y practica de los Derechos Humanos.

Posada, F. G. (1993). Divagación sobre la enseñanza de los Derechos Humanos en la escuela. Revista Educación y Pedagogía Nos. 10 y 11 , 137-157.

Tomaševski, K. (2002). Informe Anual de la relatora especial sobre Derecho a la Educación. Comisión de Derechos Humanos. 

 

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